PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo Se escuchan, pero no se ven: la salvaje censura de las mujeres en el ‘spotify irání’ Culture

Culture

Se escuchan, pero no se ven: la salvaje censura de las mujeres en el ‘spotify irání’

H

 

En la plataforma de streaming Melovaz, las artistas femeninas son borradas digitalmente de las portadas de sus discos. Y el resultado es grotesco

PlayGround

14 Noviembre 2019 16:05

“Se mira pero no se toca”, nos decían las abuelas. Pues aquí, algo parecido: se escuchan, pero no se miran. O miras, pero no las ves. Hablamos, sí, de las mujeres que hacen música y tienen a bien aparecer ellas mismas en las portadas de sus discos.

La censura siempre ha existido en el entorno del marketing musical. Se estilaba en los “salvajes” años sesenta y se sigue usando hoy con total normalidad. Porque si creías que las portadas de los discos eran iguales en todo el mundo, te equivocas. Es habitual que en algunos países de Medio Oriente censuren imágenes femeninas agregando motivos gráficos, ropa e hijabs. Ahora bien, nunca habíamos visto nada tan extremo y tan burdo como lo de Melovaz.

Melovaz es, por así decirlo, el ‘spotify irání’. Sería una plataforma de streaming más, sino fuera por cosas como esta:

censura-1

O esta:

censura-3

No se trata de un error. No se trata de casos aislados. En Melovaz las artistas son sistemáticamente borradas de las carátulas de sus discos. Pasear los ojos por su home es una experiencia grotesca.

censura-4
censura-5
liar-de-camila-cabello-instagram___yVQytKBS_1200x0__1

Hace algunos días, el usuario de Twitter @IzzRaifHarz llamó la atención del mundo hacia este (mal) sueño misógino. Acompañó su tuit de ejemplos de cómo artistas como Camila Cabello, Lana Del Rey, Taylor Swift o Beyoncé habían desaparecido de las portadas de sus propios discos.

La rapera Iggy Azalea estuvo rápida a la hora de señalar lo incoherente que resulta el esfuerzo de invisibilizar la imagen, pero no la música, de artistas que, como ella, suelen mostrarse procaces y sexuales en sus temas.

Los retoques salvajes y nada sutiles de Melovaz son un síntoma más del clima social que aún hoy se respira en Irán. Porque a pesar de “concesiones” recientes como la de permitir a las mujeres entrar a un estadio de fútbol, tras 40 años de prohibición, la discriminación y la desigualdad de género sigue estando a la orden del día, institucionalizada bajo la ley islámica.

Las mujeres iraníes pueden conducir automóviles, montar negocios y vivir una vida casi normal en el espacio delimitado por las cuatro paredes de su casa. Pero en la vida pública, la separación de sexos sigue siendo evidente.

Hay segregación en autobuses, en playas, en piscinas, en celebraciones. Las mujeres están obligadas a llevar velo por la calle, y está mal visto que utilicen maquillaje. A pesar de que representar el 62% de la comunidad universitaria, ellas tienen vetadas ciertas carreras.

En Irán existe leyes que prohíben a una mujer ofrecer shows de música como solistas. Para que una chica pueda casarse debe tener la aprobación por escrito de su padre. Si una mujer quiere viajar o realizar ciertos trámites, necesita el permiso de su padre o marido. El marido puede prohibir a la esposa el ejercicio de cualquier profesión o trabajo que vaya contra los intereses de la familia o de su dignidad. En los juzgados, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre. En caso de herencia, las mujeres reciben la mitad que los hombres. Bailar con hombres en público, o bailar sola en Instagram, te puede llevar a la cárcel.

La lista de agravios podría seguir hasta ocupar varias páginas. Pero las mujeres iraníes son fuertes, y cada vez son más las que no están dispuestas a agachar la cabeza y callar. Ellas están impulsando el cambio en Irán.

share